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La Isla (2005) ¿Una buena película de Ciencia Ficción?

La Isla

Original: The Island

Año:2005

País:Estados Unidos

Dirección:Michael Bay

Guión:Caspian Tredwell-Owen, Alex Kurtzman, Roberto Orci

Producción:Michael Bay, Ian Bryce, Walter F. Parkes

Reparto:Scarlett Johansson Y Ewan McGregor, Djimon Hounsou, Sean Bean, Steve Buscemi, Michael Clarke Duncan, Ethan Phillips, Brian Stepanek, Noa Tishby, Siobhan Flynn

El estadounidense Michael Bay es un director especialista en películas de acción y presupuestos millonarios, como La Roca (1996), Armageddon (98) y Pearl Harbor (2001), que funcionan de forma satisfactoria, como producciones animadas llenas de grandes efectos especiales y entretenimiento sin compromiso, pero que pecan de equívocos y agujeros en el guión, invirtiendo en situaciones forzadas y relaciones desarrolladas especialmente para satisfacer el gran público. La Isla (The Island), sigue la misma línea, o sea, es una buena película de acción con elementos de ciencia ficción (el tema de la clonación humana), que tiene una historia central muy interesante y que garantiza un poco más de dos horas de diversión, pero tropieza en una gran cantidad de situaciones forzadas y creadas exclusivamente para facilitar el trabajo de los guionistas.

La Isla está ambientada en un futuro próximo (es el año 2019), donde una empresa científica de gran porte, liderada por el Dr. Merrick (Sean Bean), mantiene un complejo de alta seguridad de cientos de seres humanos en una especie de sociedad artificial, usando siempre el mismo estilo de ropa, sin grandes alternativas de alimentos, realizando los mismos trabajos, no pudiendo cultivar amistades muy cercanas (principalmente entre hombres y mujeres), y viviendo las mismas rutinas diarias.

En verdad, son clones, identificados sólo como «productos» por sus creadores. Esto no es ninguna revelación de información confidencial o «spoiler», ya que en muy poco tiempo el guión informa al espectador de la realidad de los hechos y hasta el trailer de la película pone en evidencia esta información, que por cierto, fue una decisión equivocada de los productores, ya que sería más interesante que el público descubriera esto sólo por ver la película y no saber de antemano, en el caso de aquellos que vieron antes el trailer promocional.

El objetivo de la existencia de los clones es solo servir de donantes de órganos para sus «dueños», algo así como «ganado en un matadero», prolongando la vida de las personas ricas que han invertido mucho dinero en la creación de copias de sí mismas. Han recibido un lavado de cerebro con una historia simulando una realidad para sus pasados, además de la información que revelan que son sobrevivientes privilegiados de una contaminación que sacudió el mundo exterior, y son condicionados para tener como mayor motivación de sus vidas la ida a la «isla», que sería el único paraíso aún existente en el mundo, siendo que los ganadores son sorteados en la lotería.

Sin embargo, un hombre con una capacidad diferenciada, Lincoln Six Echo (Ewan McGregor), desconfía del entorno utópico en el que vive «encerrado» y descubre cosas terribles «al otro lado». Él rescata a su amiga Jordan Two Delta (la bellísima Scarlett Johansson, que junto con Jessica Alba, están entre las más bellas actrices del cine actual), que había sido seleccionadas para la «isla», y juntos consiguen escapar del complejo, en un intento de descubrir la verdad sobre sus orígenes y denunciar los hechos para el resto del mundo, siendo perseguidos implacablemente por un equipo liderado por un asesino profesional, Albert Laurent (Djimon Hounsou).

La Isla es una película con mucha prisa, persecuciones, tiroteos, acción desenfrenada, en un típico «cine de palomitas» con buenos momentos de diversión sin compromiso, siempre que el espectador no tome en serio las exageraciones del guión, como la fuga verosímil de la joven pareja de héroes de la empresa de clonación (protegida por un esquema sofisticado de seguridad), o en las calles de Los Ángeles, donde se escapan ilesos de intensas persecuciones. O en la escena forzada donde sobreviven después de una caída, junto con la pesada estructura de un logotipo de una empresa, que estaba en lo alto de un edificio (tanto que hasta uno de los personajes, un trabajador de una obra civil que es testigo de la caída de los jóvenes, hace referencia a que continúan vivos gracias a un milagro).

Pues, aunque una revisión crítica sin profundidad, nos damos cuenta de varios agujeros en el guión y situaciones introducidas para facilitar la conducción de la historia, como el duelo entre el dirigente de la empresa Dr. Merrick y Lincoln Echo Six (para definir el destino del villano), y como el hecho de que, con tantas personas que trabajan como empleados en la empresa de clonación y sabiendo la terrible verdad sobre el propósito y destino de los clones humanos, es difícil imaginar que esta información no deje de ser confidencial y llegue a la opinión pública en el mundo exterior. La fuga de la pareja se ve facilitada por uno de estos empleados, McCord (Steve Buscemi), pero me pregunto como todos los demás pueden guardar este secreto sobre sus actividades y profesiones…

Como puntos positivos, tenemos las buenas actuaciones de la pareja Ewan McGregor y Scarlett Johansson, algunas bromas sutiles e interesantes (como aquellas que implican la nacionalidad escocesa de Ewan), las escenas de acción y persecuciones filmadas en un ritmo vertiginoso, con efectos especiales convincentes y esa secuencia donde un grupo de «productos defectuosos», o sea, clones humanos, desarrollan la capacidad de cuestionar y, eventualmente, de poder descubrir la verdad sobre sus vidas; por lo que son escoltados por un equipo de seguridad hasta una cámara de gas, donde son engañados y llevados a la muerte, de forma similar a lo que ocurrió en la Segunda Guerra Mundial con los judíos víctimas de los nazis.

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Soy Leyenda: vampiros y etnocentrismo

Robert Neville es el último hombre de la tierra y, a diferencia de Will Smith, es un sujeto normal. El libro de terror/ciencia ficción escrito por Richard Matheson en 1954 es completamente distinto de su última adaptación a los cines, realizada en 2007. Mientras que Will Smith se pasea por la ciudad con su perro y tiene un relativo control de la situación, Robert Neville limita su vida, básicamente, a reforzar las defensas de su casa y a tratar de mantenerse físicamente y psicológicamente en el libro Soy Leyenda.

Las criaturas no son monstruos de computación gráfica, semejantes a zombies dotados de gran fuerza, sino vampiros semi-racionales, con ciertas características clásicas de Bram Stoker: el miedo a la cruz, la repulsión al ajo y la imposibilidad de tener contacto con la luz del sol. La obra de Richard Matheson, Soy Leyenda, es más acerca de un hombre -el último hombre – luchando contra la soledad y sus impulsos mentales, que un triller de acción y matanzas vampíricas. A pesar de que esto también sucede.

El triunfo del autor en implantar la sensación de terror no está en las descripciones de los vampiros, sino en la lucha interna del personaje. Por ser un sujeto común, Neville presenta necesidades de un hombre común y corriente, que refleja los pensamientos típicos de un ciudadano medio estadounidense. Su frustración sexual, el miedo a volverse loco, su esperanza pesimista y su curiosidad en descubrir qué es lo que sucede en el mundo, conforman el centro de la trama. De ahí saca los elementos de ciencia ficción de la obra, el “vampirismo” tiene explicaciones científicas descubiertas por el personaje, haciendo que todo el entorno post-apocalíptico sea más plausible y de miedo; dando a Neville un propósito en negarse a renunciar.

La obra de Matheson, Soy Leyenda, a pesar de corta y relativamente sencilla, es profunda y permite diversas interpretaciones y reflexiones. Por ejemplo:

El miedo al otro en Soy Leyenda

Durante el día Neville se aventura por las calles solitarias de la ciudad, a la caza de vampiros que están dormidos, recopilando materiales útiles y buscando suplementos, además de albergar la pequeña esperanza de encontrar a otro ser humano como él. Durante la noche, se refugia en su casa, escucha música, lee, ve películas y trata de distraerse de la horda de vampiros que se agrupan en la puerta de su casa y gritan su nombre, invitándolo a salir. Neville, por alguna razón que él mismo desconoce, es inmune a los estragos. Aun así, a veces, piensa en salir, renunciar a sí mismo y servir de comida a sus antiguos vecinos y ahora vampiros. Lo que le mantiene vivo es la esperanza de sus estudios, la perspectiva de, tal vez, encontrar una cura para la enfermedad y restaurar a la humanidad. Allí en su casa, fortificada como un bunker, conserva el mayor de todos los dones que podría dar al mundo: la humanidad.

En este punto podemos pensar, ¿qué sería la “humanidad” después de todo?, ¿qué nos caracteriza como humanos? ¿qué, en realidad, nos distingue de los demás animales? Después de todo, según se muestra en la obra:

“a no ser por los efectos de alguna calamidad que él no entendía completamente, aquellas personas eran lo mismo que él”.

Fotograma de Soy Leyenda
Fotograma de Soy Leyenda

Vampirismo en Soy Leyenda

Así mismo, Neville les temía a aquellas criaturas y mantenía la esperanza de revertir el vampirismo. Este miedo – exceptuando el obvio riesgo de volverse comida para vampiros – no es exclusivo de Neville y sí un reflejo de nuestra sociedad, muy bien internalizada en los valores expuestos por el personaje. El miedo de otros grupos sociales, a otras personas que se diferencian de nosotros.

Tal miedo actuaría en el comportamiento denominado por la ciencia humana como etnocentrismo. Etnocéntrica es aquella persona que considera su grupo étnico – en otras palabras, su cultura – como el centro de la humanidad, la única perspectiva posible y la única visión correcta. El etnocentrismo es básicamente la creencia de que su cultura es la única posible y todas las variantes son, de este modo, “equivocadas”, “falsas” o “inferiores”. Un comportamiento etnocéntrico supone, de este modo, el miedo al otro, el miedo a tratar de mirar el mundo desde el punto de vista de otra cultura, otro pueblo. Pues, si entendemos que el otro también puede estar en lo correcto o, al menos, tener la legitimidad en creer en algo diferente, automáticamente nuestras verdades se vuelven “posibilidades”.

Imponer que la visión del otro es errónea, es un modo cómodo de poner nuestra propia visión como “correcta”, nos ahorramos de preguntar sobre lo que hacemos. ¿Será que nuestro modo de actuar es el correcto? ¿Será que nuestros estándares son los únicos posibles? Al negar la versión del otro, se refuerza la nuestra, por simple imposición, ahorrándonos los cuestionamientos a costa del descenso del otro.

Muchas otras obras de ciencia ficción también han abordado esta reflexión. La película “Distrito 9”, “ET” y el libro “El Planeta de los Simios”, así como sus adaptaciones, son buenos ejemplos. Pero lo que sobresale del libro de Richard Matheson es su desenlace. Neville finalmente se encuentra con otra humana vagando por la tierra. Pero, como acaba descubriendo, ella forma parte de un grupo de personas que han aprendido a controlar el vampirismo, hasta el punto de hacer posible una organización social.

Desde el punto de vista de este grupo de personas, Neville era una amenaza, un genocida de vampiros y el resquicio de una sociedad decadente y atrasada. Una percepción muy cercana a lo que el propio Neville mantenía de los vampiros que le venían a molestar por las noches. Por ser una amenaza, Neville tiene que ser sacrificado y es en este momento que se da cuenta de que se convertirá, de hecho, en una leyenda entre esta nueva sociedad y una cultura que se levanta – y de ahí el sentido del título del libro.

Fotograma de Soy Leyenda

Es interesante darse cuenta de que la casa de Neville nunca fue el refugio de la sociedad y de la humanidad, por el contrario. Al mantenerse aislado en su casa, Neville no estaba alejado de la naturaleza de los vampiros, sino aislándose de una nueva sociedad. Su casa no lo mantenía “inside”, sino “outside”, un forastero, un extranjero en la visión de los vampiros. Vampiros que, así como él mismo, reproducían un pensamiento etnocéntrico de la antigua sociedad de la que un día formaron parte.

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Jedis más poderosos de Star Wars

El universo de Star Wars es muy vasto, y a través de todos sus capítulos, nos encontramos con una incontable cantidad de Jedis. Como no es posible citar a todos, en esta ocasión te presentamos a los principales practicantes de la Fuerza, así como algunas de sus características. Los Jedis más poderosos de Star Wars.

Yoda

El maestro Yoda es uno de los personajes más icónicos de la franquicia, con un modo de hablar raro y divertido, el Jedi de 66 cm fue uno de los mayores usuarios de la fuerza y vivió alrededor de 900 años. Su raza, hasta entonces, era desconocida para las otras especies. Conocido por su gran sabiduría y habilidad con el sable de luz, Yoda, durante 800 años, formó a muchas generaciones de alumnos y, durante las guerras de los clones, mantuvo el título de Gran Maestro Jedi (Líder del consejo Jedi).

Después de la ejecución de la orden 66, por el Canciller Palpatine, donde la mayoría de los Jedi fueron asesinados, Yoda se aisló en Dagobah, el mismo planeta donde conoció y entrenó a Luke Skywalker antes de morir.

Yoda es uno de los jedi más poderosos

El Conde Dooku

Antes de convertirse en un poderoso Sith, Dooku también fue un Jedi muy respetado. Nacido en el planeta Serenno, donde heredó el título de conde, fue llevado aún pequeño a la Jedi. Su maestro fue Thame Cerulian, un maestro Jedi y respetado miembro del consejo.

Qui-Gon Jinn

Qui-Gon fue un Jedi humano nacido en Coruscant muy ligado a la Fuerza, a pesar de no pertenecer al consejo Jedi por no estar de acuerdo totalmente con su código, tenía un respeto enorme dentro del mismo y sus palabras siempre eran escuchadas.

Quien lo entrenó fue Dooku y, en consecuencia, heredó diversos aspectos de su maestro, incluso la terquedad. Gracias a esa terquedad, confrontaba muchas veces las decisiones del consejo, incluso, desobedeció la orden de no iniciar al joven Anakin Skywalker como un Jedi.

A pesar de su desobediencia, Qui-Gon tuvo un padawan con una personalidad totalmente distinta a la de él, Obi Wan Kenobi, que era muy disciplinado y creyente del código Jedi; y quien, más tarde, se volvería maestro de Anakin.

Mace Windu

Windu era un humano nacido en Haruun Kal, con una gran habilidad con el sable de luz, siendo considerado como uno de los mejores luchadores Jedi de su época.

A través de su gran dominio en el combate, Windu consiguió numerosas victorias en las guerras de clones y fue uno de los mayores aliados de la república en esa época.

Obi Wan Kenobi

Sin duda, uno de los Jedi más conocidos de toda la franquicia, Obi Wan Kenobi hace honor a su fama. Humano nacido en el planeta Stewjon, Kenobi fue entrenado por Qui-Gon Jinn y después de su muerte, fue consagrado como maestro Jedi, quedando como responsable por el entrenamiento de Anakin Skywalker, su protegido.

Después de mucho tiempo desde el final de las guerras clónicas, resurgió como Ben Kenobi, gracias a un pedido hecho por la princesa Leia Organa.

Anakin Skywalker

Protagonista de los episodios I, II y III, Anakin tuvo una vida sufrida, pasando los primeros años de su vida como esclavo en el planeta Tatooine, hasta ser rescatado por Qui-Gon Jinn, Obi Wan Kenobi (su futuro maestro) y Padmé (su futura esposa).

Considerado por muchos de la orden Jedi como el elegido, el que traería el equilibrio entre los Jedi y los Sith, Anakin fue entrenado por Obi Wan, pero siempre se presentó bastante indisciplinado y solía cuestionar el código Jedi, debido a esto, nunca logró convertirse en un maestro, a pesar de su talento y poder.

Cuando fue convencido por Palpatine en volverse al lado oscuro, Skywalker fue el responsable de exterminar a la mayoría de los caballeros y padawans Jedi que antes luchaban a su lado. Momentos después, fue derrotado por su antiguo maestro Obi Wan, en Mustafar, siendo rescatado por el mismo Palpatine.

Anakin Skywalker, quizá el Jedi más poderoso

Ahsoka Tano

Perteneciente a la especie Togruta, del planeta Shili, Tano fue Padawan de Anakin Skywalker durante las Guerras Clon.

Su forma de lucha era bastante peculiar, Tano tenía dos sables de luz, y dominaba la técnica de la empuñadura invertida. Durante su entrenamiento con el caballero Jedi Anakin Skywalker. Tano consiguió convertirse en un excelente estratega militar.

Cerca del final de las guerras clon, fue incriminada por su mejor amiga Bariss Offee (Padawan de Luminara Unduli) que se volvió al lado oscuro.

Ahsoka Tano, uno de los jedi más poderosos de Star Wars

Aayla

De especie Twi’lek Rutiana, del planeta Ryloth, Aayla fue elegida caballero Jedi en el inicio de las Guerras Clon, después de varios logros en combate en el inicio del conflicto.

Como Maestra, Aayla lideró las fuerzas Republicanas en el planeta Quell y fue fundamental en la defensa de Maridun. Sin embargo, a pesar de su innegable valentía, encontró su fin durante la Orden 66 en Felucia.

Luminara Unduli

Luminara era una Mirialana, del planeta Mirial. Su labio inferior estaba manchado permanentemente por un negro purpúreo. Sus tatuajes denotaban su disciplina física y sus ojos eran de un azul intenso.

Era uno de los maestros más poderosos del consejo, y también uno de las más sabios. Usaba la técnica Soresu de combate con sables de luz (III), en la creencia de que un verdadero maestro de esta técnica era invencible. No sólo sus habilidades con la espada de luz eran reconocidas, sino que también entrenó habilidades que hicieron que su cuerpo se volviera más flexible, pudiendo fácilmente escapar de casi cualquier ataque.

Luminara fue otra de las víctimas de la Orden 66, cuando fue emboscada por los clones en Kashyyyk, hogar de los Wookies.

Luminaria, uno de los Jedi más poderosos

Luke Skywalker

Luke Skywalker, el protagonista de la trilogía original de la saga, considerado como la última esperanza de los rebeldes, fue criado en Tatooine, después de ser llevado por Obi Wan y separado de su hermana gemela Leia Organa.

Después de encontrarse con los droides de R2D2 y C3PO, descubrió que el viejo Ben Kenobi era un famoso Jedi y un gran amigo de su padre. Ben (nueva identidad de Obi Wan) inicia su entrenamiento después de darse cuenta de que la fuerza es grande en el muchacho. Por desgracia, después de un enfrentamiento entre Kenobi y Darth Vader, Luke pierde a su maestro.

Luke heredó de su padre la capacidad de pilotar naves con gran facilidad, y gracias a esta habilidad, logró destruir la Estrella de la Muerte, la mayor arma que el imperio galáctico había construido contra los rebeldes.

Luke, con el deber de restablecer el orden Jedi, y después de largos años de estudio, entrena a una nueva generación. Pero por desgracia, su sobrino es corrompido por el lado oscuro y se une a la primera orden (construida por los restos del imperio). Después de los acontecimientos, Luke decide aislarse, creyendo que el intento de establecer una nueva orden Jedi fue un gran error.